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[tabaco-historia]

El tabaco fue, desde siempre, una planta sagrada. En Sudamérica la utilizaban como medicina a la que se le atribuían poderes mágicos, era utilizada en ceremonias religiosas y militares. Al término de una guerra tribal, pasar la pipa de la paz era una forma de cimentar la unión, de dejar ir las diferencias. Los indios americanos antes de la llegada de los españoles consumían tabaco con fines rituales y terapéuticos. El tabaco era una planta mágica porque “hace visible el aliento” ...

Cuando los indios americanos dieron por primera vez tabaco a los españoles, deliberadamente no incluyeron la salvia y otros ingredientes cruciales para alterar la conciencia. Se negaron a dar a conocer sustancias alteradoras de la conciencia a los no despiertos espiritualmente. Los nativos americanos vieron rápidamente que, aunque los españoles habían evolucionado en otras ciencias, sufrían de un curioso y más bien trágico retraso espiritual. Los españoles no tenían visiones, no se podían comunicar con los espíritus de sus ancestros, y no sentían la divinidad de los cuatro elementos. No sólo carecían de estas habilidades perceptivas, de las cuales ocasionalmente algunos nativos americanos carecían, sino que además ridiculizaban arrogantemente a quienes podían percibir tales cosas. Claramente los españoles no estaban listos para los rituales en los que se fumaban estas plantas. Los nativos americanos dieron a los españoles el tabaco sin las otras plantas fue una especie de guerra química, esperando debilitar a estos poderosos enemigos borrando partes de sus conciencias, para que no pudieran abrir la puerta a otras dimensiones a fin de conseguir claridad para resolver problemas.

A finales de octubre de 1492, Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, compañeros de Cristóbal Colón, fueron los primeros occidentales que vieron a indios fumando tabaco. Rodrigo de Jerez los imitó en seguida, sin sospechar que al volver a España sería encarcelado y acusado de brujería por la Santa Inquisición puesto que “sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca ....”

Cuando el tabaco llega a Europa, muchos ven en él un pecado al relacionarlo con un pasaje bíblico en el que se dice que todo lo que sale de la boca del hombre le mancha. En 1603, Jacobo I de Inglaterra prohíbe el tabaco "cuyo humo negro y apestoso evoca el horror de un infierno lleno de pez y sin fondo". En Rusia, el zar Miguel Fedorovich hace cortar la nariz de los tomadores de “petún” (antigua forma de nombrar al tabaco rapé). La Iglesia actúa también y en 1621, Urbano VIII excomulga a los fumadores culpables de usar «una sustancia tan degradante para el alma como para el cuerpo».

En 1732 el Papa Benedicto XIII, un fumador empedernido, revocó los edictos que prohibían su uso. Obviamente esa normatividad sólo aplicó en tierras cristianas, por lo que a principios del siglo XVII, mientras Europa central comenzaba a explorar los efectos terapéuticos que se atribuían al tabaco, Rusia, Turquía y China aún castigaban a los fumadores con pena de muerte.

En Europa, a finales del siglo XVII, a raíz de la cura que logró Jean Nicot de las migrañas de Catalina de Medicis, esposa del rey Enrique II de Francia, el tabaco se incorporó a las costumbres europeas. En aquel tiempo el tabaco era llamado hierba santa o hierba para todos los males. El principio activo de esta planta recibe el nombre de nicotina en recuerdo de quien lo popularizó.

El consumo del tabaco fue aumentando paulatinamente en Europa, aunque (dato curioso) durante todo el siglo XVIII, el tabaco no se fumaba sino que se inhalaba por la nariz pulverizado, particularmente entre las clases altas. Fue la época dorada del llamado rapé. En Inglaterra, la reina Carlota era conocida por su adicción al rapé, y en Francia, Napoleón consumía casi cuatro kilos de rapé al mes...

Después de la guerra de Crimea (1856) el cigarrillo adquirió un auge definitivo lo que permitió y favoreció su rápida manufactura y posterior comercialización, aunque fue la Primera Guerra Mundial la que otorgó al cigarrillo un protagonismo absoluto en el mundo de los fumadores.

No fue sino hasta 1964 cuando las compañías tabacaleras se vieron obligadas a incluir leyendas en los paquetes de cigarrillos para advertir a los consumidores sobre los riesgos para la salud en términos generales.

Después de numerosos juicios contra las compañías tabaqueras, éstas reconocieron al fin que el tabaco era adictivo, y que era responsable de muchas enfermedades mortales. Tuvieron que pagar indemnizaciones millonarias, incluso actualmente siguen abiertos pleitos contra las compañías que comercializan el tabaco.

[tabaco-tratamiento]

Puede consultar más información sobre el tabaco y su tratamiento en la web:

                                             dejar el tabaco

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